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Luis Felipe Noé en el Museo de Arte Moderno
(Bs. As.) |
Por Jorge
López Anaya
Para LA NACION |
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Dibujos de Luis Felipe Noé realizados a través de medio
siglo fueron reunidos en la exhaustiva muestra del Museo de Arte Moderno |
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Luis Felipe
Noé pertenece al grupo de artistas que iniciaron su salida pública hacia
fines de la década de los cincuenta. Han transcurrido cuarenta y ocho
años desde su primera exposición individual; cuarenta y siete desde la
presentación con el colectivo Otra figuración; cuarenta y dos desde la
publicación de Antiestética , su primer libro, editado por la
Galería Van Riel.
En 1962, después de un viaje a París, Noé presentó dos exhibiciones de
dibujos, en las galerías Lirolay y Bonino, junto con sus compañeros del
grupo neofigurativo (Jorge de la Vega, Ernesto Deira y Rómulo Macció).
Luego siguieron innumerables muestras de pinturas en las que también
había dibujos, caracterizados por el predominio la línea y la mancha
espontáneas. Más tarde aparecieron sus libros escritos y dibujados, como
Códice Rompecabeza sobre Recontrapoder en cajón desastre . Poco
después se pudieron ver las pinturas y dibujos de las series La
naturaleza y Conquista y violación de la naturaleza .
La exposición que presenta el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires con
el título Noé en línea , reconstruye, a través de una ingente
cantidad de obras de todas las épocas, la genealogía de la notable
producción de dibujos de uno de los maestros mayores de la segunda mitad
del siglo XX, surgido cuando compartían el escenario artístico la
pintura geométrica, el cinetismo, el informalismo y la neofiguración.
En la enorme sala del edificio del antiguo Palacio de Correos (sede
provisoria del Museo), el conjunto de diseños evidencia, sin dejar
dudas, los enunciados con los que Noé definió desde fecha temprana su
práctica del dibujo. En primer lugar, lo calificó como "pensamiento
visual". Por ello escribió: "Así como cada uno conoce lo que piensa en
la medida que lo está pensando, uno sabe lo que dibuja en la medida que
lo está dibujando". Luego habla de la autonomía y del lenguaje de la
línea, de las vibraciones que se producen entre "el espacio, la línea y
el color". Sin duda, el artista desarrolló, en ese breve texto escrito
en 1976, incluido en el catálogo del Mamba, una pequeña "poética del
dibujo".
Los dibujos de Noé (realizados con tinta china o con técnicas mixtas) se
caracterizan por la velocidad de la línea, por el trazo elástico o
rústico, por las repeticiones, las escrituras con caligrafía temblorosa,
las deformaciones, las manchas zigzagueantes. Por momentos, la línea
sirve para definir las formas cerradas, en ocasiones se torna autónoma;
también puede convertirse en un laberinto indiscernible.
Los temas de las obras, en buena parte, están relacionados con una de
las obsesiones tempranas de Noé: el caos. En 1965, el pintor afirma una
y otra vez que en sus obras habla "del hombre en medio del vértigo del
caos". Con esa voluntad divide el cuadro: una pintura, un dibujo, pueden
presentar visiones diferentes o fragmentarias de una misma situación.
Pretende interpretar así una realidad social igualmente parcelada,
escindida. No hace mucho tiempo Noé amplió el concepto de caos: "Para mí
-afirmó- no es desorden, sino un orden latente, un orden formulándose."
La desmesura, las formas caprichosas o absurdas de los personajes, las
criaturas deformes y monstruosas, la metamorfosis orgánica, el desorden
social, la comicidad, la parodia, la caricatura, son algunas de las
estrategias de representación que predominan en los dibujos exhibidos.
No sería impropio señalar que esas prácticas, como lo hizo Severo Sarduy
en otro contexto, son "síntomas" del barroco.
En varios trabajos sobre papel de Noé abunda el color. No faltan las
piezas con marcos de formas irregulares; una de ellas, Dispersiones
, está conformada por diez partes (se exhibe parcialmente). Los
títulos, por su parte, señalan el horizonte, complejo y no unívoco, de
sus preocupaciones: Guerra , La naturaleza y los mitos ,
La naturaleza de la locura , Desintegraciones .
Luis Felipe Noé nació en Buenos Ares en 1933; presentó su primera
exposición individual en 1959. Recién tres décadas más tarde, en 1990,
concretó una exposición exclusivamente dedicada al dibujo; se titulaba
Papeles, papelitos y papelones (uno de los trabajos medía más de
ocho metros de longitud). En la galería de Federico Jorge Klemm, en
1992, exhibió dibujos con el título J eroglíficos encontrados en las
cavernas de Buenos Aires . Desde entonces, la pintura y el dibujo
coexisten en sus muestras individuales, compartiendo una representación
de talante barroco, siempre con la evidencia de la unidad perdida.
(Museo de Arte Moderno, Av. Corrientes 172, 2º piso, hasta fines de
junio.) |
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