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H A M L E T, la metamorfosis (c/
Gabriela Toscano)
Luego de su exitosa y elogiadísima temporada inaugural, vuelve Gabriela
TOSCANO a ser el mítico personaje de William Shakespeare, en HAMLET (La
metamorfosis), un espectáculo de Carlos Rivas, desde el 28 de mayo en el
Teatro SHA. Como alguna vez también hicieron actrices como Sara
Bernhardt, Margarita Xirgu o Nuria Espert, Toscano encarna al célebre
príncipe de Dinamarca –sin dudas el personaje teatral de todos los
tiempos por excelencia- en esta puesta conmovedora, que presenta un
Hamlet cercano al espectador, casi íntimo, “que habla sobre la traición,
la debilidad, la culpa, la venganza, el amor, el hombre y el niño;
Hamlet sabe de esto y quiere llamar las cosas por su nombre. Hamlet nos
pone frente a un espejo en el que pareciera que se refleja la Nada. Y al
mismo tiempo es un muchacho angustiado, adolescente, que quiere volver a
ponerle nuevos nombres a todas las cosas… quizás para calmarse”, según
palabras del director.

gabriela toscano
mercedes spangenberg / catherine biquard
adriana marqués / cecilia dellatorre / pablo mariuzzi / pablo rinaldi
jorge lifschitz / andrés portaluppi / silvio shuberoff / carlos rivas
escenografía carlos rivas facundo necchi
iluminación fernando dopazo / vestuario mercedes spangenberg
dirección carlos rivas
Sábados 20 hs, Domingos 19 hs
Teatro SHA, Sarmiento 2255, entrada $80
4 858 1153 Pintos & Gamboa 4 858 0116
Hamlet (La metamorfosis)
Por CARLOS RIVAS
Consideramos que “Hamlet” de William Shakespeare pertenece al conjunto
de las historias míticas de la humanidad; es decir, aquellas que
atesoran conocimiento sobre la misma condición humana preservando y
transmitiendo sensatez sobre la existencia del hombre. Quizás “Hamlet”
sea la más grande entre las más grandes de todas ellas. Y es por esto,
que creemos que sus palabras, a través de los siglos, revelan
innumerables misterios de los procesos de la especie humana y que sus
múltiples significados se refractan como en un prisma cuyos rayos
afectan todas las épocas. Y, por supuesto, llegan hasta la nuestra.
¿Por qué añadimos el término “metamorfosis” al título de la obra? Y al
responder a esta pregunta, podremos precisar en gran parte la propuesta
artística que creamos buceando en el mundo de imágenes sensibles que
despierta en nosotros esta gran obra.
Proponemos tomar como uno de los ejes de esta puesta, la metamorfosis,
entendiéndola como lenguaje, como propia a la naturaleza del actor, como
transformación inevitable de Hamlet a través de la obra y como parábola
de lo que es la vida. Desde la niñez hasta la aceptación de la muerte.
Hamlet pasa de ser mujer a ser un guerrero. La condición humana es
metamorfosearse, transformarse y el espectáculo habla profundamente
sobre eso. Lo que se constituyen como imágenes escénicas tienen una
aparición fugaz, se arma en un instante y cuando está a punto de
cristalizarse, cambia y desaparece. El espectáculo, así, es velado como
la vida.
Los signos que desarrollamos y proponemos expresan sensiblemente la obra
y evocan justamente cuando huyen. Y muchos de estos signos pretendemos
que remitan a nuestra condición actual de personas de un mundo confuso,
veloz, alienado, con marcada tendencia a lo virtual, Un mundo
multipolar, quebrado, que nos llena de ansiedad y pánico… como al propio
joven Hamlet, que no consigue comprender las claves de su misión.
En el acto de nombrar las cosas del mundo es allí mismo donde se crean,
se les da forma y significado. Las cosas no tienen un significado en sí,
no existe el sujeto por un lado y el objeto por el otro, al nombrarlas
se crea y constituye la cosa. Por eso en estos tiempos de profunda
anomia, de palabras impunes, de la decadencia de la forma y del
significado, la obra propone revalorizar el sentido de las palabras,
salir del automatismo perceptivo, volcarnos al devenir del objeto, lo
que ya está hecho no interesa para el arte.
“Hamlet” como la metáfora del mundo en que vivimos, un mundo en el que
las palabras dejaron de significar. Y esto es lo que esta propuesta
artística intenta desarrollar, signos escénicos que hablen de hoy. Cada
escena, cada momento es una metáfora de algo que debe ser revelado y en
este sentido se desarrolla el mundo sensible de la obra, signos que
surgieron como eco de nuestra investigación y frecuentación de los
textos. Textos que cobran sentido hoy para nosotros y nuestra sociedad.
Palabras que nos invitan a pensar, más aún sentir, lo efímero de nuestra
existencia y nos dejan desnudos frente a nosotros mismos.
La obra habla sobre la traición, la debilidad, la culpa, la venganza, el
amor, el hombre y el niño; Hamlet sabe de esto y quiere llamar las cosas
por su nombre. Hamlet nos pone frente a un espejo en el que pareciera
que se refleja la Nada. Y al mismo tiempo es un muchacho angustiado,
adolescente, que quiere volver a ponerle nuevos nombres a todas las
cosas… quizás para calmarse.
No queremos que nuestro montaje sea el de los grandes dispositivos
escénicos. Pretendemos que sea un Hamlet cercano, prácticamente encima
del espectador, como un ilusionista que hace sus trucos de baraja
delante mismo de los ojos de su audiencia. En este sentido es que en
esta puesta los espectadores están dentro de la obra, no hay artificios,
pueden ver la trama y su revés, jugar por momentos a ser niños y pasar
por los sentimientos más cercanos a la muerte.
Es una puesta que invita a hablar en distintos planos y lenguajes, pero
no buscando un concepto de “homogeneidad” o “coherencia” estilística.
Por momentos, los actores son parte del público y luego se metamorfosean
en otros personajes. Es, sin dudas, una puesta en escena que viene de la
mano del más puro oficio del actor, como un prestidigitador que ofrece
ilusiones. De manera apenas perceptible el sistema de signos escénicos
irá mutando, generando una atmósfera sorpresiva e incierta, con una gran
carga poética, donde las metáforas no son literarias sino de una alta
densidad sensorial.
Esta atmósfera construida deliberadamente en forma “confusa” intenta
colocar al espectador en un mundo que le permita despertar en su mente
asociaciones e imágenes metafóricas, que lo lleve a una permanente
adaptación al devenir de la historia que se cuenta y que se permita
construir cadenas de asociaciones; entrando en un mundo muy cercano a la
infancia donde todo lo que sucede es posible y verosímil.
La finalidad de esta propuesta artística, es que el espectador asista, a
una experiencia comprometida en términos emocionales y atraviese el
tiempo de la representación como un evento, que lo involucra. El
espectador es la finalidad de nuestra expresión, su apertura sensible,
interés, comprensión e involucramiento son aspectos centrales que se
intentan estimular y rescatar. Queremos contar una historia inmensamente
profunda, emocional, que revele aspectos centrales del ser humano en el
plano individual y social.
Hace no mucho tiempo se estableció una pequeña polémica pública,
disparada por un escritor que se hacía la siguiente pregunta, luego de
asistir a una representación: “¿Será Shakespeare un autor teatral que ya
no puede ser representado hoy sobre un escenario? ¿Será que los únicos
aspectos de su obra que continúan vivos son los literarios? ¿Será que la
posibilidad que nos queda es únicamente leer sus textos en la soledad de
nuestra biblioteca?”
Nosotros contestamos enfáticamente que NO ES ASÍ. No solo no lo es, sino
que afirmamos que Shakespeare es precisamente, en términos escénicos, el
autor MÁS TEATRAL de todos. Y que su “palabra literaria”, siendo
extraordinariamente poética en términos de escritura, solamente alcanza
su más notable expresión reveladora en boca de un actor, atravesado por
las circunstancias de la Acción Dramática creadas por su autor con
destino de escenario. Afirmamos que Shakespeare no escribió para la
biblioteca (ámbito que sin duda merece) sino para el palpitar vivo y
contundente de los espectadores, en audiencia pública. Estamos cerca de
pensar que Shakespeare mismo ES el teatro. Ojala podamos demostrarlo.
Comentarios
Conmovedora y potente interpretación de Gabriela Toscano. LA NACION
Actuación majestuosa de Gabriela Toscano. TIEMPO ARGENTINO
No se puede pensar en mejor anclaje humano para el espíritu del joven
príncipe. ADN
Espectacularidad en el despliegue de los actores y sagaces recursos.
TELAM
Una de las labores actorales más impactantes de esta temporada.
VEINTITRES
Vigencia de este Shakespeare político, critico más allá de los tiempos.
PERFIL
Momentos inolvidables creados por la versión y dirección de Carlos
Rivas. CULTURAR
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