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Contradanza estrena La danza de los
cisnes
coreografía de Cecilia Appleton
En la Sala Miguel Covarrubias

** El jueves 17 de noviembre, a las 20:00 horas, será la primera función
** La obra se adentra en la naturaleza y sabiduría del cuerpo
permitiéndose guiar por el poder que éste tiene, partiendo de
acontecimientos tribales y la convivencia de género
Cecilia Appleton, coreógrafa y bailarina, estrena La danza de los
cisnes, el próximo jueves 17 de noviembre, a las 20:00 horas, en la Sala
Miguel Covarrubias, del Centro Cultural Universitario, ubicado en
Insurgentes Sur 3000, al sur de la ciudad.
La coreografía --coproducida por el Centro de Producción Coreográfica (CEPRODAC)
y el Sistema de Teatros de la Ciudad de México-- funde los lenguajes de
la danza y la multimedia, y tendrá dos presentaciones más en el recinto
universitario, el viernes 18, a las 20:00 horas, y el sábado 19, a las
19:00.
La danza de los cisnes es la coreografía que Cecilia Appleton, miembro
del Sistema Nacional de Creadores de Arte, empezó a montar con la
Compañía Contradanza desde el mes de julio del 2010.
Con la intuición que le caracteriza, Cecilia Appleton se adentra en la
naturaleza y sabiduría del cuerpo permitiéndose guiar por el poder que
éste tiene, partiendo de acontecimientos tribales y la convivencia de
género.
La obra está sostenida artísticamente por nueve bailarines profesionales
de danza contemporánea, cuyos talentos se hacen presentes por la
diversidad interpretativa que cada uno de ellos tiene, derivada de
tendencias expresivas que provienen de corrientes de la danza, el yoga y
el circo, pero también por lo que cada uno de ellos guarda
emocionalmente.
El diseño multimedia ha sido creado por Arturo Marruenda, artista visual
y compositor, que experimenta con imágenes virtuales, las cuales
reproduce sobre las acciones dancísticas, con el fin de marcar las
metáforas dramáticas que se plantean en esta coreografía; de esta
manera, el lenguaje artístico del video y de la danza se superponen,
restituyendo símbolos.
El planteamiento creativo de La danza de los cisnes se conforma por
lógicas expresivas que provienen de los territorios del mito, con el fin
de unir al consciente y al inconsciente, al pasado y al presente, a lo
individual y lo social, como antinomias que sostienen la existencia del
ser humano.
La danza de los cisnes se inspira en diversas fuentes, entre ellas, el
arquetipo de la Mujer Salvaje, analizado por Clarissa Pinkola en el
libro Mujeres que corren con los lobos.
Cada una de las secciones que integran esta coreografía representa los
senderos de la madurez y la comprensión del sentido de la vida, son
escenas que hablan del resurgimiento de la fuerza interna, condición que
es preciso recuperar en las sociedades modernas.
El cisne es el impulso mítico instaurado como hilo conductor de esta
coreografía, sostiene los viajes profundos de la conciencia, que
accionan el instinto dormido, el cual subyace en los arquetipos
colectivos, protegiendo el estado natural y destinado a restaurar la
personalidad auténtica de la existencia. Para decirlo a la manera de
Michel Maffesoli: rehabilitar nuestro obrar espontáneo, dionisíaco,
contra el poder, siempre abstracto y mecánico, de la sociedad.
El aliento de la obra está constituido en la libertad de sus influjos
creativos, instaurados en la confrontación de los prejuicios sociales
que la artista desea trastocar, así como de los límites artísticos que
la mujer social busca trascender.
Participan como intérpretes en La danza de los cisnes: Yseye Appleton,
Yohalli Antonio, Rebeca Chapman, Lizania Mogel, Graciela Navarro,
Armando Pérez, Velvet Ramírez, y Mariana Rosales. La música y la edición
de la misma es de Joaquín López Chapman; la iluminación es de Francisco
Muñoz y el trabajo multimedia de Arturo Marruenda
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