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La memoria de los pueblos y de su
gente, es objeto de controvertidos debates, generándose permanentemente
grandes tensiones entre la memoria particular de los distintos actores
sociales.
La otra cara de la memoria es el
olvido que nunca es inocente,
porque la manipulación de esta variable produce amnesia
selectiva, siempre manejada por aquellos sectores que controlan los
resortes del poder en nuestras comunidades, distorsionando según sus
intereses y conveniencias la realidad cultural de todos.
Por lo que es fundamental pensar y
repensar la relación entre memoria y política cultural en todo proceso
de construcción de memoria colectiva.
La arquitectura, sobre la cual deseo
pivotear el eje de esta visión de la identidad, constituye un documento
histórico absolutamente excepcional, ya no es la carta o el papel
escrito que siempre dirá, más allá de las interpretaciones que queramos
darle, estrictamente lo que allí está escrito.
En el Día del Patrimonio por
ejemplo, que en realidad son dos, cargado de festejos tanto a nivel
Nacional como Departamental, se
homenajea a una personalidad, pero en realidad es la fiesta de la
memoria y el orgullo nacional sin banderas partidarias ni políticos.
En palabras muy sencillas es
"fundamentalmente de reafirmación de nuestra cultura e identidad; y eso
le pertenece a toda la nación, a todos los uruguayos vivan en la ciudad
o en el campo".
En los próximos días, nuestra
querida ciudad, Colonia del Sacramento estará cumpliendo y quizás
festejando sus primeros 329 años de vida. Debería ser un festejo
Nacional, pues nos guste o no, es la única ciudad Patrimonio Histórico
Cultural de la Humanidad en el Uruguay. Curiosamente como casi todo en
su vida y para no desentonar con esas costumbres muy colonienses, no
cumple años en una fecha determinada. No.
Colonia del Sacramento CUMPLE AÑOS
DEL 20 AL 28 DE ENERO.
Manuel Lobo, su fundador, no estaba
seguro ni tenía muy claro, si lo que comenzaba a crear en esos días de
enero de 1680 era un fuerte, una villa amurallada, una ciudadela
fortificada, un presidio abierto al río o un puerto libre para realizar
contrabando con los marranos de Buenos Aires y sus socios / familiares
sefaraditas portugueses del nuevo asentamiento lusitano.
Para fundar la nueva población trajo
lo que pudo y de todo. Verdaderamente de todo.
Militares portugueses de carrera,
con "sangre limpia" y probada fidelidad a la Corona.
Militares portugueses de carrera y
nobleza otorgada, sin prueba de sangre para no enturbiar.
Neo Masones, ex Templarios como los
Caballeros de la Orden de Cristo, organización a la que él mismo
pertenecía como Gran Maestre de Campo. Padres franciscanos como Durao da
Mota.
Marineros enganchados en leva
forzada en Río de Janeiro.
Presos, borrachos, delincuentes
prófugos, asesinos, desterrados, gente sin oficio entre muchos.
Más algunas familias numerosas de
Tupí Guaranies, una cantidad considerable de esclavos africanos que le
envió su hermano Gonzalo, Gobernador de Angola y al decir del
historiador magistral que fue Riveros Tula, "una embarcación mediana de
comerciantes de Río de Janeiro, cargada de mercaderías, llamada por
todos, la nave de los judíos". Los pioneros del comercio desde Colonia a
Buenos Aires.
Con ese comienzo, y esa amalgama
policroma, con toda esa desorientación manifiesta en objetivos, (la
prueba está en que a menos de dos meses de fundada la nueva población,
más del 15 % de sus colonos ya había desertado) nacía lo que
caracteriza, por más que no nos guste, la extraña identidad o mejor
dicho, la falta de identidad de nuestra sociedad coloniense.
Identidad implica algunos conceptos
esenciales, el primero de ellos, el de la pertenencia.
La forma de relación de las
comunidades con su propia cultura marca claramente el eje de esa
identidad, y si la identidad pretende ser abarcante y si la identidad
busca en definitiva, comprender a todo el conjunto de la sociedad, DEBE
SER PLURALISTA.
La identidad debe ser concebida como
un elemento dinámico no como un elemento estático, congelado en el
tiempo sino en permanente creación, en permanente gestación.
Por lo tanto ese sentido de dinámica
implica al mismo tiempo otro criterio que es el de la participación, es
decir el compromiso de cada uno de nosotros en la concreción de esa
identidad.
¿Existe el sentido de pertenencia a
la ciudad? ¿O por el contrario, la mayoría piensa que la ciudad le
pertenece? ¿Existe una "cultura coloniense" o lo que se vive y ve, son
retazos de lo que le llega? ¿Realmente es abarcante y pluralista? Cuándo
vive "colgada" de lo que vivieron sus mayores hace 50, 60 o 70 años y
sin identidad de presente, ¿No es perecer estática como sociedad? Cuando
llama a la participación, y no tiene respuesta, ¿Es respuesta de
identidad?
Podemos, y debemos, entender que hay
identidades individuales pero cuando hablamos de la identidad vinculada
con el Patrimonio, estamos hablando fundamentalmente de una identidad
que trasciende la actitud individual, es decir que es personalista.
Es aquella forma de relación donde
cada uno de nosotros SE POTENCIA EN LA PROYECCIÓN DEL ORDEN SOCIAL. Es
la que nos trasciende de individuos a personas.
Como decía al principio, como con la
arquitectura, esa visión de la identidad, constituye un documento
histórico absolutamente excepcional que nos muestra estrictamente lo que
allí está "escrito".
La arquitectura nos habla, no solo
de cómo fue concebida en el origen sino como fue modificada a través del
tiempo por la sociedad, como cambiaron los usos, las funciones, como
cambiaron los valores simbólicos y de relación. De tal forma, que si
nosotros somos capaces de una lectura inteligente de la misma podemos
entender en la arquitectura los cambios de los modos de vida, las
transformaciones de la sociedad, las formas de relación entre las
culturas y las comunidades.
Por ello la arquitectura constituye
un testimonio fundamental de esa identidad, un testimonio que, en
definitiva, nos está expresando a través del tiempo esa posibilidad de
una lectura clarificada.
Bien dicen que si "el ladrillo"
aportó la tradición, fue el ingenio del profesional quien dio a luz la
innovación. Y ahí aparece el Hombre. El Arquitecto. Su profunda
sensibilidad humana y su gran capacidad de percepción hicieron de su
obra una perfecta adecuación a las necesidades históricas, sociales y
económicas del país y su gente. Con plena conciencia, edificó su obra en
base a las tradiciones y las restricciones propias del lugar y la
época.
La visión generalizada al hablar de
Patrimonio por fortuna está cambiando, de ese carácter únicamente
antiguo, el concepto de la antigüedad, "lo histórico", concebido también
en una visión reductiva desde la perspectiva de una historia oficial
basada esencialmente en las figuras de los próceres, los héroes, las
batallas, los acontecimientos de orden político – militar que
determinaron la configuración de esa primera línea de patrimonio.
Incorporar el siglo XIX y XX como
también al XXI a nuestro Patrimonio, presupone cambiar en esta dinámica,
el criterio de apreciación y por ende pasar de lo histórico a la idea de
Patrimonio Cultural.
Es darle un sentido mucho más
amplio, que englobe además las otras manifestaciones de esa identidad,
las migraciones, las formas de organización, las transformaciones de
carácter urbano, es decir en definitiva todo lo que manifieste nuestra
cultura y la identidad diversa, variada y rica de los Orientales.
Nosotros somos los indios, somos los
criollos, somos los gringos, somos los inmigrantes de las distintas
nacionalidades.
¿Nos falta identidad? NO. NOS SOBRA
IDENTIDAD.
Si asumimos este criterio abarcante
de identidad y pasamos de lo histórico a lo cultural, que nos permite
entender que es patrimonial, obviamente veremos como tal desde una
estación de ferrocarril a un abandonado molino, una comida tradicional,
la música y las diferentes formas de expresión.
Por lo mismo, lo dicho al principio:
La otra cara de la memoria es el olvido que nunca es inocente.
El Barrio Histórico de Colonia del
Sacramento es Patrimonio Cultural de la Humanidad, ese es su titulo
Oficial.
Se tuvieron presentes,
fundamentalmente los criterios del apartado Lugares o Sitios, de
la Convención de la UNESCO, por: "ser un ejemplo sobresaliente de un
tipo de edificación, un conjunto arquitectónico o un paisaje que ilustre
una o varias etapas significativas de la historia humana".
Todo el Departamento de Colonia
tiene valores excepcionales de carácter patrimonial, históricos,
culturales y naturales. Colonia del Sacramento sin su entorno es
inimaginable.
Por todo esto y como todo tiene que
ver con todo, en homenaje al Arq. Miguel Ángel Odriozola, Alma Mater de
la reconstrucción coloniense, para que la memoria esté completa en un
nuevo CUMPLEAÑOS DE LA CIUDAD, EL 329 NI MÁS NI MENOS, levanto una copa
a su la salud también.
FELIZ CUMPLEAÑOS COLONIA. SALUD
MAESTRO. POR AMBOS!!
Alberto "TITO" Pintos.
Guía de turismo Histórico – Cultural
titopintoscolonia@gmail.com |