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Cuando
Mario Benedetti ha entrado en la sala Valle Inclán del Círculo de
Bellas Artes de Madrid para presentar su último libro El
porvenir de mi pasado (Alfaguara) se ha visto rodeado por un
par de decenas de fotógrafos y varios cámaras que precisaban,
primero que nada, captar su imagen. Entonces se ha producido el
momento más emocionante del acto.
Sentado
en una silla, mientras cientos de flashes caían
indiscriminadamente en su cara, Mario Benedetti no ha dejado ni un
instante de mirar a los fotógrafos, buscando entablar alguna
conversación con sus interlocutores gráficos. Es extraño que se
persiga con tanto fervor la imagen de un escritor –antes incluso
que sus palabras- pero es extraordinario que su imagen pueda
expresarse con tanta nitidez. El rostro de Mario Benedetti decía
–antes de empezar a hablar- “sólo he hecho lo mejor que sé hacer”
y, a veces, con alguna sonrisa agradecida “bueno, bueno, me alegro
que me concedan tanta importancia”.
Sin duda es muy emocionante, casi
sobrecogedor, contemplar a un escritor de 83 años, exiliado y
desexiliado de su país, amenazado de muerte varias veces, editor
forzado –con ayuda de operaciones bancarias varias- de sus siete
primeros libros y conquistador del reconocimiento mundial,
expresarse con esa abrumadora sinceridad. La misma con la que ha
ido descubriendo los secretos de su último trabajo.
Brechas hacia el futuro
¿Por qué ‘El porvenir de mi pasado?
“Pues porque es un verso de José Emilio Pacheco, un gran amigo mío
y me lo prestó para el título. Me gusta porque el porvenir de mi
pasado dice que hay cosas del pasado que quedaron muertas mientras
que otras sobreviven y abren brechas hacia el futuro. Estas son
las que yo quiero destacar”.
El escritor ha explicado que
existen algunas novedades en este libro respecto de sus cuentos
anteriores. En primer lugar que, por primera vez, ha escrito
cuentos fantásticos y, en segundo lugar, que “el humor está mucho
más presente porque uno llega a una edad en que es mejor reír que
llorar”. Ambos factores hacen que el lector tropiece en el libro
con varias sorpresas y varias carcajadas. Aunque no falta tampoco
espacio para la reflexión a lo largo de los relatos.
Benedetti desveló también sus
fuentes de inspiración. “Mis cuentos tienen muy distinto
nacimiento, –explicó- a veces nacen de una base real y luego
invento mientras otras son una completa fantasía. El último cuento
de este libro, por ejemplo, es mi favorito y es pura invención”.
Contra Bush
Pero no sólo de literatura ha
hablado el maestro sino que el talante político del escritor se
despertó en su intervención al reflexionar sobre la muerte. “Me
siento cercano a mi propia muerte –declaraba el escritor- y sé que
es inevitable pero lo que más me aflige es el suicido de la
humanidad hacia el que nos está guiando el Presidente Bush junto
con sus aliados”.
Benedetti tampoco esquivó las
preguntas que le realizaron sobre el conflictivo régimen cubano
–el país que mejor lo acogió durante su exilio- y manifestó que
“sobre Cuba siempre he mantenido apoyos y objeciones”. Así, para
el escritor, que se declaró “absolutamente contrario a la pena de
muerte, suceda donde suceda, tanto si es en Cuba como si es EEUU o
en China”, se está tratando con “mucha hipocresía” el tema de
Cuba
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