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A los 97 años, el “antipoeta” chileno
Nicanor Parra gana el premio Cervantes
Es considerado el galardón más importante de la literatura
hispanohablante. El año pasado había sido para la española Ana María
Matute. Borges, Sabato, Bioy Casares y Juan Gelman fueron los cuatro
argentinos que también lo obtuvieron.

El chileno Nicanor Parra, premiado con el
Cervantes 2001. (Foto Wikipedia)
Etiquetado como: Premio Cervantes Nicanor Parra “Mi poesía puede
perfectamente no conducir a ninguna parte”, dice la advertencia al
lector de Nicanor Parra que viene transitando sus casi cien años por la
vida y la literatura con disfraz de antihéroe. Pero no hay caso, este
chileno que enfrenta a la estirpe poética de su país y ataca con sus
eslóganes cotidianos la belleza más convencional de un Pablo Neruda o
una Gabriela Mistral, se sigue canonizando a sí mismo y gana lugares en
una lista de autores consagrados entre los que, tal vez, repudie estar.
Ahora le tocó el prestigioso Premio Cervantes, un reconocimiento que le
llega a los 97 años por "toda una vida dedicada a la poesía", en la que,
dicen los jurados, se ha destacado por crear nuevos y diferentes
lenguajes. No dicen si los premios atentan o no contra su estilo
transgresor. Pero se sabe, las instituciones hace rato que aceptan su
antipoesía, y catalizan su bronca literaria con premios, documentales y
publicaciones varias en su honor. Su antipoesía, por lo menos, conduce a
los premios.
Tal vez así se entiendan un poco mejor las declaraciones de la ministra
de Cultura española, Ángeles González-Sinde, que tras dar a conocer el
fallo dijo que la elección era un mensaje muy positivo, tanto para los
seguidores de Parra como para otros poetas. Poeta o antipoeta, Parra
estudió física y mecánica en los EE.UU., por lo que no le costará sumar
la decena de galardones que atemperan su irreverencia entre los que
están el Premio Nacional, el Juan Rulfo y hasta la beca Guggenheim,
entre otros, y que ahora se coronan con el Cervantes.
Aunque a la hora del fallo todavía no habían podido comunicarse con
Parra, quien viajaba desde su casa en el Pacífico a su Chillán de
siempre, la ministra de Cultura consideró una "gran fortuna" que pueda
recibir este reconocimiento en vida y destacó el hecho de que el
galardón haya sido concedido a un poeta, ya que "la vocación de escribir
poesía es más exigente que otros géneros".¿Será porque Parra hace poesía
compitiendo contra otra poesía, la oficial, que siempre ha querido
desmarcarse de ella? “Durante medio siglo la poesía fue el paraíso del
tonto solemne, hasta que vine yo y me instalé con mi montaña rusa", se
presentó alguna vez Parra.
Esa llegada ocurrió en parte con su nacimiento, claro, allá por 1914, y
se empezó a gestar en el seno de una modesta familia en San Fabián de
Alico, cerca de Chillán, su padre, Nicanor Parra, era maestro y músico,
y su madre, Rosa Clara Sandoval Navarrete, "tejedora y modista de origen
campesino. De esa familia pobre salieron todos artistas, entre los que
están Violeta Parra y él, Nicanor, pero dio un salto en 1954 cuando
apareció "Poemas y Antipoemas", la publicación que marcó sus rasgos de
identidad, su estirpe de antipoeta. Palabras ácidas, ironía casi cínica,
humor sobre cualquier cosa y un lenguaje callejero para hablar incluso
de religión, como en su desacralizada versión del Padre Nuestro:
… Padre nuestro que estás donde estás
rodeado de ángeles desleales
Sinceramente no sufras más por nosotros
Tienes que darte cuenta
de que los dioses no son infalibles
y que nosotros perdonamos todo.
Sin esperar el perdón de nadie, a su poética de trinchera le agregó más
tarde su verosímil fama de ermitaño, a la que viene haciendo honor sin
pausa, sobre todo después de un documental en su memoria que se tituló
El anti poeta (2007). Pero su hija ha dicho ahora que está feliz con el
Cervantes, por lo que suben las probabilidades de que acuda
personalmente a la entrega del premio, el próximo 23 de abril. Como en
su poema Brindis, Las cartas por jugar / son solamente dos:
El presente y el día de mañana
Y ni siquiera dos
Porque es un hecho bien establecido
Que el presente no existe
Sino en la medida en que se hace pasado
Y ya pasó...
como la juventud.
En resumidas cuentas
sólo nos va quedando el mañana
Yo levanto mi copa
Por ese día que no llega nunca
Pero que es lo único
De lo que realmente disponemos.
Margarita Salas, primera presidenta mujer del jurado, designada por la
Real Academia Española, resaltó la faceta de físico y matemático del
nuevo premio Cervantes y recordó que su obra es muy estudiada y ha sido
objeto de numerosas tesis doctorales. El chileno fue apoyado por la
mayoría de los miembros del jurado, que respetaron la ley no escrita de
que cada año se conceda alternativamente a un escritor hispanoamericano
y a un español. En 2010 fue la catalana Ana María Matute la que la que
lo obtuvo Siguiendo a Jorge Edwards y Gonzalo Rojas, Parra es el tercer
chileno de una lista que empezó a escribirse en 1976, y que involucra a
cuatro autores argentinos.
Juan Gelman fue el último en ganarlo, en 2007. Otro tipo de poeta, que
en la entrega recordó a los desaparecidos. Antes que él, lo recibieron
Adolfo Bioy Casares (1990), Ernesto Sabato (1984) y Jorge Luis Borges
(1979). Sobre este último recayó un hecho curioso, fue el único que
debió compartir el Cervantes con otro autor, la única vez que hubo dos
ganadores. Borges y los premios. Todavía hoy se recuerda, quizá porque
nunca le dieron el Nobel, la celebrada ponencia del autor de El Aleph en
la ceremonia de entrega. “Es una generosa equivocación, que acepto con
impudicia”, había dicho entonces.
Habrá que ver qué dice Parra, si es que va. Lo que Borges tomaba de los
libros, él lo toma de la vida cotidiana. Quizá por ello haya sentenciado
que nunca fue el autor de nada, “siempre pesqué cosas que estaban en el
aire”. Quizá ya no sea ese negador de entrevistas que ante cualquier
llamado periodístico avisa “que el poeta está durmiendo”. Siempre la
antipoesía, oposición al registro de Pablo Neruda, compitiendo contra la
pureza lingüística y las aspiraciones de sublimación, y contra las
grandes figuras. Le preguntaron si le gustaría ser el mayor poeta
chileno, y respondió que no, que le bastaría con ser el mejor de Isla
Negra. Quién sabe cuándo este hombre habla en serio, si el mismo lo
dice, “el pensamiento muere en la boca”. Sigue invitando a su montaña
rusa, pero siempre advierte:
…Suban, si les parece.
Claro que yo no respondo si bajan
Echando sangre por boca y narices.
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