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Escultora chilena crea obras surrealistas
para invidentes
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La escultora Maricel Gómez de la Errechea convirtió una serie de
grabados en relieves escultóricos en metal (Foto: UPLA).
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La artista expone sus obras en el Centro Cultural Espacio Matta
de la ciudad de Santiago de Chile (Foto: UPLA). |
La artista chilena
desea crear un espacio intercultural en que no videntes y
videntes puedan hablar de chile arte (Foto: UPLA). |
La escultora chilena Maricel Gómez de la Errechea convirtió una serie de
grabados y pinturas del artista Roberto Matta en relieves escultóricos
en metal, dirigidos para el disfrute del público invidente, inusuales
obras con las que hoy desea recorrer América Latina e iluminar el arte.
La joven artista expone sus obras en el Centro Cultural Espacio Matta de
la ciudad de Santiago de Chile (centro). Durante la exposición evocó el
instante en el que considera “el destino la convocó a crear pinturas
para personas invidentes”.
"Un día vi en una galería a un padre explicándole un grabado de José
Basso a su hijo. Me pareció interesante y me acerqué por atrás.
Finalmente, me percaté de que el niño era ciego. La escena me estremeció
y me fui muy mal a mi casa. Estuve mucho tiempo pensando qué podía
hacer”, expresó en relación a su nuevo trabajo.
La iniciativa fue financiada con fondos estatales y fue un fracaso en su
inicio, porque la copia simple de obras al relieve metálico no permitía
a los ciegos entender qué se representaba.
"Tuve que hacer la primera obra 15 veces, pues la gente no la entendía
al tocarla. Mi subjetividad era distinta a la de ellos. El tacto tiene
dimensiones diferentes a la vista", aseveró.
"Fui descubriendo -prosiguió- que los rostros requerían líneas más
limpias, que lo que para nosotros es luz para ellos es sombra. Es decir,
lo convexo es luminoso y lo cóncavo es sombra al tocarlo en un relieve".
Igualmente, explicó que a diferencia de la literatura, donde la
traducción es un acto individual, el traspaso de los grabados al relieve
fue un espacio intercultural entre quienes viven en la luz y quienes ven
con el tacto.
"Fue un proceso creativo grupal. Me ayudaron personas no videntes de
distintas edades del colegio Santa Lucía. Las obras fueron fruto de un
consenso, de un concepto trascendental", dijo la artista.
Gómez añadió que la idea es “crear un espacio intercultural en que no
videntes y videntes puedan hablar del arte, rompiendo barreras".
teleSUR-DPA/marl-YR
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