En
la VIII edición de la Feria de Arte de Shanghái, una selección de
más de veinte artistas contemporáneos latinoamericanos muestran con
sus obras las tendencias más vanguardistas del arte de la región.
La
muestra es la principal novedad del pabellón conjunto
latinoamericano en la feria, que repite su presencia en esta cita
por segundo año consecutivo agrupando a diez galerías especializadas
en arte latinoamericano de México, Corea, Estados Unidos, Colombia,
Venezuela y Argentina.
Entre otras, la galería venezolana D'Museo ha aprovechado esta
oportunidad para acercarse, por primera vez, al mercado asiático,
para lo cual intentará fomentar un acercamiento del coleccionismo
chino hacia el arte de Latinoamérica.
Según la responsables de D'Museo, Zoraida Irazábal, esta galería
venezolana se presenta en Shanghái con una selección de artistas
emergentes.
Otros artistas, que exponen en la feria en un expositor conjunto, y
que en su mayoría tienen una carrera consolidada en Latinoamérica y
Estados Unidos, han sido elegidos por la galerista de Miami,
Milagros Bello, por su calidad, pero también "por crear obras que
transmiten un mensaje ideológico", según explicó la propia
responsable.
Así, en esta muestra se puede observar el llamado "arte juguete" de
Carlos Tirado, que, partiendo de juguetes viejos, fabrica esculturas
que parecen sepultadas en petróleo; o la "mala pintura" (al óleo con
trazos infantiles) de Rosario Bond, que denuncia la discriminación
de la mujer en la sociedad.
"Creo que el público recibirá bien estos mensajes políticos y
sociales porque son cercanos al arte contemporáneo chino, que es
crítico de una manera irónica y sutil", consideró Bello.
"Es muy importante esta participación agrupada de América Latina,
que nos hace más identificables", explicó el galerista uruguayo
Álvaro Cirillo, director del pabellón, que consideró que "año a año
el público chino va sabiendo que venimos con una propuesta
multicultural variada y característica de nuestra región".
Las obras que se presentan en esta feria cuestan entre tres mil y un
millón de dólares, pero, según Cirillo, el precio no es el problema
a la hora de vender, sino "despertar el interés en el público chino,
que sigue prefiriendo principalmente el arte nacional".
"La crisis en Estados Unidos y en Europa ha mermado
considerablemente el volumen de ventas de arte, sin embargo en China
no se ha notado esta disminución", continuó el director, que animó a
las galerías latinoamericanas a "perder el miedo a lo lejano de
China" y considerar este país "una alternativa en tiempos de
crisis".