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La ecología
empieza por casa |
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Las consecuencias del cambio climático
deteriorarán, de diferentes maneras, la calidad de vida en todo
el mundo. Los estados planifican medidas para frenar las
emisiones contaminantes, reducir la deforestación o emplear
energías alternativas. Pero cada persona también puede, desde el
hogar o el lugar de trabajo, contribuir a cuidar el planeta.
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| Héctor Brondo.
Fuente La voz del Interior |
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El 8 de julio de
2006, los empleados municipales de Córdoba que ornamentaban la
Plaza San Martín para los festejos, el día siguiente, de un
nuevo aniversario de la Declaración de la Independencia,
tuvieron que ponerse a cubierto debajo de las galerías del
Cabildo, sorprendidos por una repentina caída de granizo,
prácticamente “en seco”.
Si bien ese tipo de tormentas se han tornado frecuentes en los
últimos veranos, desde 1872, año en que comenzaron a registrarse
datos meteorológicos, jamás se había anotado una precipitación
con granizo sobre la capital provincial, a esa altura del
calendario.
¿Fue sólo una casualidad o un simple “capricho” de la
naturaleza?
“En realidad se trató de una consecuencia más del calentamiento
global del planeta, como lo fue el año pasado el récord de
huracanes que azotaron el Caribe, la aparición del mosquito
tropical que transmite el dengue en la zona central de la
Argentina, el desmonte para sembrar soja que se hace en campos
del centro y norte del país que antes no eran aptos para el
cultivo, o el desprendimiento de enormes témpanos en la
Antártida y en el Ártico”, responde el biólogo Federico Kopta,
vicepresidente de la Fundación Ambiente, Cultura y Desarrollo
(Acude).
La Tierra ha tenido grandes variaciones climáticas en su larga
historia. Un ejemplo de ellas: las glaciaciones, contemporáneas
del mamut y el hombre de las cavernas.
“Sin embargo, en el último siglo y medio la temperatura del
planeta ha venido elevándose constantemente por causas
artificiales”, destaca Kopta.
Esto se debe –señala el biólogo– al aumento de la concentración
de gases de invernadero en la atmósfera, capaces de retener
calor y responsables del clima en el planeta. “Sin estos gases
–como el vapor de agua, el dióxido de carbono y el metano– la
Tierra tendría una temperatura media de 15° C bajo cero, lo que
haría imposible la vida como la conocemos”, aclara el dirigente
de Acude.
Kopta completa su comentario señalando las causas de un problema
grave: “En los últimos 150 años, la humanidad comenzó a utilizar
combustibles fósiles (petróleo, carbón mineral, gas natural) que
estuvieron enterrados durante millones de años”.
Lo que sucede es que al ser extraídos y utilizados como
combustible, se liberaron a la atmósfera, con la quema, millones
de toneladas de dióxido de carbono (CO2) que no estaban hasta
entonces en el ciclo natural del carbón.
El “Informe Stern”. En octubre último el ex economista
jefe del Banco Mundial (BM) y consejero económico del gobierno
británico, Nicholas Stern, envió al primer ministro Tony Blair
un informe de 500 páginas en el que afirma que el cambio
climático en curso va a deteriorar las condiciones elementales
de vida de la población de todo el planeta, tales como el acceso
al agua, la producción de alimentos, la salud y el medio
ambiente.
El diagnóstico, de manera implícita, cuestiona con severidad las
políticas de desarrollo promovidas por el Fondo Monetario
Internacional (FMI) y el Banco Mundial en el último medio siglo.
También presagia que, de no adoptarse medidas para reducir las
emisiones, la concentración atmosférica de gases invernadero
podría alcanzar el doble del nivel preindustrial para 2035, con
lo que la temperatura media del planeta experimentaría un
aumento de más de 2º C.
Uno de los riesgos de este cambio climático –según Stern– sería
la disminución del cinco por ciento anual del producto interno
bruto global, con todo lo que eso implicaría en términos
económicos y sociales.
Por eso el economista afirma que el cambio climático exige una
respuesta internacional inmediata, cimentada sobre la
comprensión compartida de objetivos a largo plazo y un acuerdo
sobre los marcos de acción.
Cabe recordar que la Convención Marco de las Naciones Unidas
sobre el Cambio Climático y el Protocolo de Kioto constituyen la
base de la cooperación internacional, aunque en el terreno de
las acciones concretas acordadas por los países signatarios es
poco lo que se ha logrado hasta el momento.
De hecho, Estados Unidos, el principal productor mundial de
gases invernadero, no firmó el Protocolo de Kioto.
No obstante, Stern considera que todo marco internacional futuro
debería incluir los siguientes elementos clave:
Canje de emisiones. Debería promocionarse las reducciones
rentables de las emisiones de carbono mediante apoyo económico a
la producción limpia.
Cooperación tecnológica. La efectividad de las
inversiones en tecnología innovadora por todo el mundo podrían
verse incrementadas mediante una mezcla de coordinación informal
y de acuerdos formales. La cooperación internacional en normas
de productos constituye –según Stern– un potente medio para
impulsar la eficiencia energética.
Medidas para reducir la deforestación. La pérdida de los
bosques naturales del mundo contribuye más a las emisiones
globales anuales que el transporte, afirma el economista. Por
esa razón, toda reducción en la deforestación es un método
altamente rentable de reducir las emisiones.
Adaptación. Los países más pobres son los más vulnerables
al cambio climático, razón por la cual es esencial que el cambio
climático quede plenamente integrado en sus políticas de
desarrollo y que los países ricos cumplan con su compromiso de
aumentar el apoyo, por intermedio de la asistencia al
desarrollo. |
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